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Descubriendo el sentido en el caos

La vida tiene una manera particular de arrojar eventos indeseables en nuestras vidas. Si una persona vive un acontecimiento traumático emocional, sufrirá pensamientos intrusivos y dolorosos sobre el mismo, hasta que pueda acomodarse a lo sucedido. En otras palabras, cuando sea capaz de dar algún tipo de significado a los hechos sin sentido que le han ocurrido. Desafortunadamente, algunas personas nunca pueden dar sentido en algunas a las tragedias de sus vidas. A pesar de que han pasado los años, aún experimentan angustia debido a sus recuerdos dolorosos. A menudo, esos eventos traumáticos juegan en el cerebro como un video en bucle. Para otros, esos recuerdos intrusivos funcionan como un efecto dominó, y desencadenan otros sentimientos de pérdida o vergüenza. Para algunos, los recuerdos pueden ser tan abrumadores, que llegan a impulsarlos a llevar a cabo acciones autodestructivas. Necesitamos ayuda para poder acomodar esos malos recuerdos. Tengo buenas noticias: Dios, que creó el cerebro y sabe cómo funciona y cómo se arruina, puede ayudarnos a dar sentido al caos.

Aquí te presento una descripción gráfica que te ayudará a imaginar la transformación que Dios puede traer a nuestras vidas. Vivo a sólo unas pocas millas del gran río Mississippi. A mediados de siglo XIX, los barcos de vapor viajaban desde Pittsburg, Pensilvania, hasta Kansas City, Missouri, y más allá hasta Dakota del Sur, por medio de una red de ríos conectados entre sí. El 5 de septiembre de 1856, el barco a vapor Arabia, que había recorrido los ríos Mississippi y Missouri durante varios años, golpeó un tronco de árbol sumergido, y se hundió cerca de Kansas City. El Missouri era famoso por este tipo de peligros. Todos los pasajeros sobrevivieron, pero el barco se perdió totalmente. Y así estuvo hasta que ciento treinta y un años después, Bob Hawley y sus hijos encontraron la embarcación, a aproximadamente un kilómetro de la orilla del río, tierra adentro, enterrado bajo unos catorce metros de tierra vegetal. A través de esfuerzos muy bien organizados, se logró sacar intacta la mayor parte de su carga. Hoy es un fascinante museo que permite conocer lo que se rescató, después de haber estado perdido durante tanto tiempo. Esta es una imagen de lo que significa acomodarse, y dar sentido a las tragedias de nuestras vidas. Pueden estar enterradas bajo años de dolor y resentimiento, pero con la ayuda adecuada pueden ser resucitadas y acomodadas para finalmente cobrar significado. Ya no representan dolor y pérdida. En cambio, puedes ver en ellas algo de valor. Ahora no tienes miedo de hablar sobre lo sucedido, porque tiene sentido. De los eventos trágicos del pasado, Dios te da tesoros para compartir con los demás. A través del milagro de la gracia y el perdón, Dios realmente da sentido a nuestro caos.

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